Después del primer mes de operación del pórtico reticulado de sección variable que instalamos en la terminal portuaria, los resultados son claros. La estructura soporta sin deformaciones visibles las cargas de los puentes grúa, incluso en las maniobras de mayor torsión. El cálculo analítico de las uniones, que revisamos juntos antes del montaje, se tradujo en una rigidez que antes no lográbamos con perfiles comerciales.
Lo que más valoro es que el equipo de montaje respetó cada especificación técnica: desde el apriete de los tornillos de alta resistencia hasta la secuencia de izado de las vigas de gran luz. No hubo improvisación. La comunicación durante la puesta en marcha fue directa, sin promesas vacías. Si tuviera que señalar algo, diría que el informe de esfuerzos residuales llegó dos días después de lo acordado, pero la información era completa y útil para el mantenimiento predictivo.
Para una terminal que mueve contenedores las 24 horas, tener un pórtico que no vibra en exceso y que permite el paso de los puentes grúa sin restricciones de altura es una ventaja operativa real. Ya estamos evaluando replicar el diseño en el muelle contiguo.